18 jul. 2011

Retrato de una vida

Ramón se dedicaba al dibujo de manera profesional. Dedicaba buena parte de su tiempo en realizar dibujos de los seres más extraños que alguna vez pasaron por su cabeza, realizándolos de una manera tan detallada que parecía que esas bestias realmente eran parte de la realidad.

Hubo uno en particular que, por no haber dedicado el tiempo suficiente a los detalles, resultó tener algunas imperfecciones que, a pesar de ser las mínimas, provocaron un rechazo por parte de Ramón. Consideró que no tenía manera de arreglar este dibujo, puesto que para él era importante mantener el dibujo libre de esas manchas que provoca borrar. Es por esto que, finalmente, decidió desecharlo.

Extrañamente, por esos misterios de la vida que nadie comprende pero que siempre suceden, una persona aficionada al dibujo decidió recuperar este trabajo realizado por Ramón. Esta persona no tenía la misma habilidad que él, pero con mucho cuidado logró hacer algunos retoques de manera tal que el dibujo acabó convirtiéndose en una gran obra de arte que, luego de un tiempo alcanzó un lugar en los más grandes salones de los más prestigiosos museos del mundo.

Puede parecerte ilógico esto que estoy escribiendo pero, de todos modos, es bueno de vez en cuando plantearse frente a la vida como alguien ilógico ¿o no? El punto es que...
Antes de que este dibujo alcanzara toda la fama y el prestigio, Ramón sufrió el típico síndrome de la perdida: desear con más ganas algo cuando no se tiene. Es por esto que buscó muchas veces a esta persona que se había dedicado a darle forma a tan espectacular obra de arte, para ofrecerle grandes recompensas por devolverle el dibujo. Pero ella había logrado tal cariño con el dibujo, que se le hacía imposible separarse de él, llegando a tener una discusión frente a la Justicia.

Debido a este problema, Ramón cayó presa del alcoholismo, lo cual fue quitándole prestigio y (peor aún) las habilidades para el dibujo. Un día manifestó a sus amigos que su vida ya no tenía sentido, puesto que había perdido todo aquello que le hacía ser quien era. Al día siguiente se trató de quitar la vida, pero el Escritor no lo quiso así, por lo que se vio condenado a vivir.

1 comentario:

  1. Paula Correa Gutiérrez18 de julio de 2011, 11:58

    Excelente Chalito, me encantó, todo lo dicho, muchas veces suele pasar... Más vale no despreciar nuestro talento y nuestras creaciones, por el solo hecho de ser detallistas, hay que encontrar las cosas simples de la vida, a veces ahí está lo verdero del ARTE.

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